Pese a la difícil situación económica, un menor compromiso con el desarrollo por parte del Gobierno que salga de las próximas elecciones sería un error estratégico. Durante los próximos cuatro años, los debates globales sobre el desarrollo involucrarán a un mayor número de actores en foros muy diversos (G-20, UE, OCDE-CAD) e irán “más allá de la ayuda”. España debe responder a estos cambios con una mejor integración entre desarrollo y política exterior. Esto no sólo mejorará la eficacia y calidad de la cooperación, sino que también ayudará a conseguir una mayor coherencia en la acción exterior y a potenciar la posición internacional español.
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