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Entrevista a Jóse Luis Pérez Larios, Director de Cáritas Española

Por Fernanda Villavicencio

Luego de las acciones llevadas a cabo durante la fase de emergencia del terremoto que azotó a Haití el pasado 12 de enero, el desafío al que se enfrentan los donantes para la reconstrucción de este país será determinante para reducir la vulnerabilidad en el largo plazo.

Primeras medidas Haití1. Las primeras medidas tienen un impacto fundamental y la manera en que se gestione la distribución de la ayuda estimula o limita la reconstrucción del país, en el caso de Haití, ¿cómo ha sido la experiencia?

Como toda operación de respuesta a una emergencia de gran envergadura, como ha sido el caso de Haití, esta experiencia supone un verdadero reto para toda la red Cáritas y, en concreto, para Cáritas Española. De todos modos, gracias a la larga experiencia acumulada por nuestra red internacional en cuestiones humanitarias, la gestión de todas las fases de la emergencia de Haití se está desarrollando de manera ágil y coordinada para apoyar, en esta primera fase, el trabajo de auxilio a los damnificados por parte de la Cáritas local, identificar las necesidades de los damnificados y las áreas prioritarias de intervención, y articular, en coordinación con los organismos humanitarios de la comunidad internacional, el rescate de los heridos y la distribución de productos de primera necesidad a las víctimas. Por el momento, la red Cáritas ha logrado cubrir de manera eficaz los objetivos definidos para esta etapa, de acuerdo a sus protocolos de respuesta a las emergencias, y sin otras incidencias que las que se producen en una catástrofe de este alcance, donde nos afrontamos a un colapso generalizado de todas las infraestructuras.

2. Se habla de construcción y no de reconstrucción de Haití. ¿Cómo definir las prioridades en este caso, sin la existencia o la poca presencia del Estado?

Nuestro modelo de intervención en las emergencias, y Haití no ha sido ni va a ser una excepción, se basa en impulsar un trabajo en red liderado por la propia Cáritas local. La red Cáritas no se mueve nunca “por libre”, sino que actuamos siempre en coordinación estrecha con los Gobiernos locales, con los organismos de la comunidad internacional, de hecho somos agencia consultora de Naciones Unidas, y con las otras organizaciones humanitarias presentes en el terreno.
En Haití, donde ha sido tanto el alcance de la devastación y las necesidades de reconstrucción son tan vastas, esa coordinación es más necesaria que nunca.
Si no fuésemos capaces de trabajar en red todas las entidades que estamos involucradas en la respuesta a esta emergencia, podríamos decir que el fracaso está asegurado. En este sentido, creo que Haití también supone para Cáritas y para todas las instancias humanitarias presentes allí una oportunidad para mejorar nuestra coordinación y nuestras respuestas.

3. ¿Cómo garantizar la eficacia de la ayuda en un país en el que previo a la catástrofe tampoco había instituciones fortalecidas?

Nosotros podemos garantizar la eficacia de nuestras actuaciones, en Haití y en otros territorios, a la luz de un modelo de trabajo específico de Cáritas, al que llamamos “cooperación fraterna”, y que se basa en el protagonismo que juegan las Cáritas y las comunidades locales en la respuesta a las emergencias y en el liderazgo de cualquier proceso de desarrollo.
Nuestra misión se orienta a acompañar unos procesos locales en los que los afectados son los protagonistas de su propio desarrollo y donde, junto a una especial atención a los aspectos de austeridad y transparencia en la gestión de los proyectos, la mayor prioridad está siempre en la dignidad de las personas con las que trabajamos.

Voluntarios de Caritas4. ¿Qué función cumplen los esfuerzos de los donantes y cómo logran la coordinación entre los ya existentes en el país y todos los nuevos agentes que están participando?

Es un esfuerzo vital, ya que sería casi imposible para nosotros poder acudir en apoyo de las víctimas de cualquier emergencia sin ese compromiso solidario. Los fondos aportados por los donantes a Cáritas Española son puestos siempre y de forma inmediata a disposición de las necesidades de la emergencia, dentro de una operación global liderada por Cáritas Internationalis y ejecutada en el terreno por la Cáritas local. Estos nos da una gran capacidad de respuesta e intervención en el terreno, hace posible rentabilizar al máximos los costes logísticos al contar con estructura y personal locales, y nos permite afrontar objetivos a gran escala, de carácter integral, para un número importante de destinatarios.

5. ¿Cómo se configuran las redes sociales después de la catástrofe?

Esa es precisamente una de las prioridades de Cáritas en todas nuestras intervenciones a medio y largo plazo tras una emergencia. No sólo apostamos por reconstruir los medios de vida de las comunidades afectadas, sino también por restaurar el tejido comunitario a través de programas específicos de capacitación y formación de líderes, de promoción de iniciativas comunitarias de carácter educativo o cultural, y, en el caso de intervenciones en zonas afectadas por conflictos bélicos, de proyectos de construcción de la paz.

6. Las ONGD nacionales e internacionales exigen la disminución del componente militar y piden más protagonismo a la sociedad civil. ¿Cómo es vuestra visión sobre el presente y el futuro de Haití?

No cabe duda de que la intervención militar en casos como el de Haití puede ser una medida útil a la hora de garantizar aspectos esenciales de tipo logístico e, incluso necesidades puntuales de seguridad y orden público, para facilitar el despliegue de la ayuda humanitaria su distribución a los damnificados. Pero eso no significa que la misión de las fuerzas armadas deba sustituir el papel de las organizaciones humanitarias ni el liderazgo que corresponde a la sociedad civil y a los poderes públicos a la hora de coordinar la respuesta a una emergencia.

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